|
1. PUNTUALIDAD. Tú, clavado a tu hora en la puerta, déjala a ella que se retrase. Esperar es una de las artes más antiguas de un correcto caballero.
2. SEGURIDAD. Si has llegado a este punto debes comprender que es de no retorno. Reflexiona antes todo el tiempo que haga falta, pero no salgas huyendo despavorido y acobardado en el momento de máxima expectación.
3. SERENIDAD. Cerrar los ojos y respirar hondo. Muy típico pero lo más efectivo contra colapsos de última hora y sudores no deseados. Además trata de someterte a una vida sana por lo menos una semana antes de la boda... Si señor, aunque te suponga un esfuerzo atroz.
4. BUENA PRESENCIA. Contra las ojeras, duerme bien los cinco o seis días antes de la boda. Para favorecer tu sonrisa, desayuna fuerte esa mañana. Y en cuanto al cutis, mejor ponlo en manos de un barbero esmerado. De cualquier forma lo mejor será seguir el consejo anterior: sacrificar tus hábitos por una semana de vida sana.
5. ELEGANCIA. Tu elegancia ética y estética, debe ser un puro reflejo del buen gusto que preside cada acto de tu vida.
6. ENCANTO. Hoy has de ser el mejor amigo, el sobrino preferido y el tío más seductor.
7. HOSPITALIDAD. Recibe a todos cordialmente, con una sonrisa, y de manera sincera. Intenta recordar los nombres de aquellos que te saludan, y si no te acuerdas, no dudes en preguntárselo directamente si ves que no queda otro remedio: comprenderán los nervios de este día.
8. CALIDAD. Si quieres algo digno de tus invitados y teniendo en cuenta que la boda se entenderá como una extensión de ti mismo y tus gustos, el mejor consejo es que sigas tu instinto estético sin dejarte influenciar excesivamente por las preferencias de otros.
9. FELICIDAD. La fiesta se hace en tu honor y en el de tu novia, los invitados son vuestro amigos y familiares que han venido para estar con vosotros. Haced que se note
vuestra alegría y que les contagie. Haced que sonrían cuando os vean.
|